Calabaza 101
Hay muchísimas razones para amar la calabaza. Es deliciosa, nutritiva y maravillosamente versátil. A la hora de escoger recetas con calabaza, has de saber que las opciones son casi infinitas: puedes saltearla, hornearla, asarla, cocinarla a la parrilla o incluso hervirla. Y aquí va un dato curioso y riguroso para romper el hielo: aunque la comas como una hortaliza, desde el punto de vista botánico es una fruta; concretamente, una baya.
Más allá de las definiciones técnicas, en la cocina se consume como cualquier otra verdura estrella. Queda muy sabrosa en sándwiches, salteada con pasta o triturada en cremas reconfortantes. Básicamente, no hay plato que no mejore con un toque de calabaza. Además, se divide en dos grandes familias: calabazas de verano y calabazas de invierno, clasificadas según su temporada de máximo esplendor. Cualquiera de ellas puede formar parte de las dietas flexitarianas de hoy día.
¿Preparado para explorar el delicioso mundo de la calabaza? Disfrutarás de una gran variedad y de una buena dosis de vitaminas.

Beneficios de la calabaza para la salud
Hay muchos tipos de calabazas comestibles. Cada variedad aporta su propio cóctel de nutrientes. En general, las calabazas de verano destacan por su fibra, potasio y vitaminas C, A y B6. Las vitaminas C y A actúan como antioxidantes, protegiendo las células del estrés oxidativo.
Por su parte, las calabazas de invierno presentan un perfil similar, pero con un extra de betacaroteno. Este pigmento es el responsable de ese color naranja tan intenso. En el organismo, el betacaroteno se convierte en vitamina A, esencial para mantener una visión de lince. Como ves, comer calabaza son todo ventajas, además de ser parte fundamental de las dietas vegetarianas actuales.
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