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15 tipos de calabazas y las mejores formas de utilizarlas

Calabaza 101

Hay muchísimas razones para amar la calabaza. Es deliciosa, nutritiva y maravillosamente versátil. A la hora de escoger recetas con calabaza, has de saber que las opciones son casi infinitas: puedes saltearla, hornearla, asarla, cocinarla a la parrilla o incluso hervirla. Y aquí va un dato curioso y riguroso para romper el hielo: aunque la comas como una hortaliza, desde el punto de vista botánico es una fruta; concretamente, una baya.

Más allá de las definiciones técnicas, en la cocina se consume como cualquier otra verdura estrella. Queda muy sabrosa en sándwiches, salteada con pasta o triturada en cremas reconfortantes. Básicamente, no hay plato que no mejore con un toque de calabaza. Además, se divide en dos grandes familias: calabazas de verano y calabazas de invierno, clasificadas según su temporada de máximo esplendor. Cualquiera de ellas puede formar parte de las dietas flexitarianas de hoy día.

¿Preparado para explorar el delicioso mundo de la calabaza? Disfrutarás de una gran variedad y de una buena dosis de vitaminas.

Beneficios de la calabaza para la salud

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15 tipos de calabaza y sus usos en la cocina: del calabacín a la calabaza bellota

1. Calabacín
Conocido por su color verde intenso y su forma cilíndrica, el calabacín es la hortaliza por excelencia del verano. Se puede disfrutar tanto crudo como cocinado, según las preferencias de cada cual. Si te apetece algo crujiente, el calabacín queda muy bien crudo en ensaladas o cortado en espiral en forma de fideos, lo que a menudo se conoce como zoodles. Y si prefieres algo más suave y dulce, cocínalo hasta que quede al dente. También pega perfectamente en un risotto de calabaza a la naranja, por ejemplo, o para rellenar con carne, queso o cereales.
2. Calabaza amarilla
La calabaza amarilla a veces se la denomina calabacín de verano porque alcanza su madurez máxima durante los meses más cálidos. El calabacín amarillo o calabaza amarilla se presenta en dos variedades principales: el de cuello recto, con base ancha y un cuello cónico; y el de cuello curvo, con forma curvada similar a la de un plátano. Su sabor es suave, ligeramente dulce y muy versátil. También se pueden combinar ambos para crear un plato veraniego lleno de color. Por ejemplo, prueba a preparar en casa esta crema de calabaza con pipas tostadas.
3. Calabaza bellota
La calabaza bellota tiene la forma que su nombre sugiere. Tras sus surcos profundos y una corteza verde oscuro se esconde una pulpa de color naranja brillante en su interior. En comparación con otras calabazas de invierno, la calabaza bellota presenta una textura más seca y densa, pero es igual de sabrosa. Como es relativamente pequeña, es ideal para cortarla por la mitad y rellenarla. Así podrás obtener dos cuencos comestibles con porciones perfectas. Úsala en la receta de calabaza caramelizada con tirabeques y te sorprenderás del resultado.
4. Calabacín redondo
Los calabacines redondos son variedades circulares del calabacín verde y también se los conocen como calabazas tatume. Se utilizan habitualmente en la cocina mexicana. Su tamaño se asemeja al de una pelota de béisbol y también se parecen a las pequeñas calabazas verdes. Gracias a su forma pequeña y redonda, son ideales para cortarlos en rodajas, asarlos a la parrilla y servirlos en forma de hamburguesas, lo que funciona especialmente bien como opción vegetariana.
5. Calabaza moscada
Si te gustan las batatas o el boniato, probablemente te encantará la calabaza moscada. Su sabor es similar, pero tiene un gusto más intenso, parecido al del caramelo. Esta calabaza de invierno con forma de campana tiene una pulpa de color naranja brillante que se carameliza maravillosamente bien cuando se asa o se hornea. Puedes machacarla y disfrutarla sola, o utilizarla de forma creativa en platos como quesadillas, tacos o abundantes comidas otoñales.
6. Calabaza espagueti
La calabaza espagueti es una de las variedades de calabaza más singulares. Una vez cocida, su pulpa suave se separa en largos filamentos similares a espaguetis. Por ello, se utiliza a menudo como alternativa vegetal a la pasta. La calabaza espagueti cocida combina bien con salsas clásicas como la marinera o el pesto, y se puede servir igual que los fideos.
7. Calabaza gigante (pumpkin)
Las calabazas están muy asociadas al otoño, y con razón. Durante los meses más fríos, aparecen en innumerables recetas, desde bebidas especiadas hasta postres tradicionales. Sin embargo, las calabazas son igual de deliciosas en platos salados. Quedan muy bien en salsas para pasta, currys y sopas. Para conseguir un auténtico sabor otoñal, la calabaza marida especialmente bien con hierbas como la salvia, el romero y el orégano.
8. Calabaza bonetera
La calabaza bonetera o pattypan es fácilmente reconocible gracias a su forma de platillo volante y sus bordes festoneados. Además, su nombre divertido va a juego con su aspecto. En comparación con otras variedades de calabaza, la pattypan presenta una pulpa más firme, lo que la hace ideal para métodos de cocción a alta temperatura. Su sabor suave y mantecoso se conjuga especialmente bien con platos de pasta y comidas reconfortantes con queso.
9. Chayote
El chayote, también conocido como pera vegetal, calabaza mango o mirlitón, es una calabaza de verano originaria de Guatemala. Es muy versátil y se puede preparar de muchas maneras. Además, el chayote se puede comer crudo en ensaladas, mezclado en sopas, encurtido o incluso horneado en platos dulces. También se puede cortar en espiral para obtener fideos ligeros a base de verduras.
10. Calabaza kabocha
La calabaza kabocha es una variedad japonesa muy popular de calabaza de invierno. Su sabor se compara a menudo con el de las castañas asadas, por lo que a veces se la denomina calabaza castaña. La kabocha se presenta en diversos colores, como verde oscuro, azul grisáceo y rojo anaranjado, y a menudo luce el aspecto de una calabaza pequeña. Su pulpa densa y dulce combina bien tanto en platos salados como en platos ligeramente dulces.
11. Calabaza hubbard
La calabaza hubbard es una de las variedades de calabaza de invierno más grandes, con un peso habitual de entre 7 y 9 kg. Se presenta en varios colores, entre ellos azul verdoso, verde oscuro, amarillo y naranja. Su sabor es similar al de otras calabazas de invierno, como la calabaza moscada o la calabaza bellota, aunque su textura puede ser ligeramente granulada. Por ello, se recomienda consumirla en purés cremosos.
12. Calabaza delicata
La calabaza delicata quizá no sea tan conocida como la calabaza moscada o la calabaza bellota, pero merece un lugar en cualquier menú otoñal. Con forma similar a la de un pepino, la calabaza delicata tiene la piel amarilla con rayas verdes y un sabor dulce con un ligero toque a nuez. Debido a su dulzura natural, se puede consumir sola en platos sencillos asados u horneados.
13. Calabaza honeynut
La calabaza honeynut parece una versión en miniatura de la calabaza butternut. A pesar de su pequeño tamaño de unos 15 cm de altura, tiene un sabor mucho más concentrado debido a su menor contenido en agua. Es conocida por ser excepcionalmente dulce, con un sabor que a menudo se compara con el caramelo. La calabaza honeynut queda muy bien en ensaladas templadas y sopas cremosas.
14. Calabaza carnival
La calabaza carnival es un híbrido entre la calabaza bellota y la calabaza dulce, que es un tipo de delicata. Es especialmente llamativa y destaca por su corteza de color amarillo anaranjado brillante cubierta de marcas verde oscuro. Aunque su aspecto es lo suficientemente decorativo como para utilizarla como centro de mesa, también sobresale por su sabor delicioso. Una vez cocinada, su pulpa amarilla sabe parecida a la batata, y combina bien con especias como la canela o el pimentón.
15. Calabaza zephyr
La calabaza zephyr es un colorido híbrido entre la calabaza amarilla de cuello curvo, la calabaza bellota amarilla y la delicata. El resultado es una calabaza larga, de color amarillo pálido, con una base teñida de verde que parece como si la hubieran sumergido en tinte. La calabaza zephyr alcanza su máximo esplendor durante el verano y se puede cocinar de la misma manera que el calabacín o la calabaza amarilla.

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